miércoles, 24 de junio de 2020

 El Kraken

El Kraken es una legendaria criatura marina (también descrita como una monstruosidad) de extraordinarias proporciones. Siendo un cefalópodo, su aspecto es parecido al de los calamares gigantes, sólo que mucho más grande y peligroso. Según la leyenda, el Kraken hacía aparición en lugares donde el océano llegaba a ser excesivamente profundo, ya que debido a su inmenso tamaño esto le resultaba perfecto para establecerse y ocultarse.

Tal y como la mayoría de los historiadores, mitos y leyendas lo describen, el Kraken era una despiadada y feroz bestia que medía más de 80 metros de altura cuya fuerza era capaz de levantar, hundir y partir barcos por la mitad. Sus tentáculos se encargaban de todo esto: grandes y gruesas extremidades repletas de ventosas rodeadas de espinas que aplastarían a todo aquél que se interpusiera en su camino.

Según la mitología, el Kraken tenía un espeluznante rostro con dos penetrantes ojos rojos y una gran boca de la cual sobresalían colmillos afilados como cuchillos más grandes que cualquier hombre. No obstante, en sus inicios, el Kraken se imaginaba más como una especie de cangrejo gigante teniendo características similares a las de una ballena

 

 

 

Las Ninfas 

Las Ninfas en mitología Griega son denominadas divinidades secundarias de la naturaleza, se encuentran en el aire, en el bosque y en el agua, de acuerdo con el autor Homero estas doncellas son hijas de Zeus, se presume que a ellas les podían hacer peticiones, aunque también podrían llegar a ser temidas.

Cada uno sus nombres eran atribuidos de acuerdo al sitio de la naturaleza donde ellas se encontraban, siendo las más importantes Oceánides las del mar, Náyades las de agua dulce, Nereidas las del río, Dríadas las de los árboles, Auras las del viento, Nebulae las de las nubes, Oréades las montañas y Ménades las seguidoras de Dionisio.

A diferencia de otras diosas, las ninfas se consideraban por lo general como espíritus divinos que animaban la naturaleza, y se las representaba como jóvenes doncellas núbiles a quienes le encanta bailar y cantar; su libertad amorosa las separa de las castas y limitadas esposas e hijas de las polis griegas. Estas mágicas criaturas curaban a los hombres, plantas y animales heridos, los acariciaban, eran bondadosas, inteligentes, irradiaban alegría y amor.

Estos espíritus divinos eran caracterizados por su gracia angelical, representaban la fertilidad y la vida, además de eso eran ellas quienes se encargaban de la crianza del hombre, los animales y de los hijos de los dioses. La imagen de las Ninfas era retratada desnudas o semidesnudas en la naturaleza con coronas de perlas en sus cabellos.

Esfinge: ¿griega o egipcia?

¿Cuándo te dicen esfinge, qué te viene primero a la mente? ¿La gran esfinge de Giza o la del acertijo a Edipo instala en Tebas? ¿Egipto o Grecia? No te preocupes, hablaré sobre ambas y de más sitios que no conocías.

Esta ronda la ganan los griegos ya que su nombre es gracias a ellos a pesar de su origen egipcio. Recuerdo que los orientales influyeron bastante a los griegos, al fin y al cabo, dos culturas colindantes se influyen entre sí.

Esfinge proviene del verbo griego antiguo σφίγγω (se pronuncia sfingo) y significa «cerrar, estrechar, apretar». Ya en griego dio lugar a Σφίγξ y en latín sphinx. Hay bastantes teorías sobre el origen de la palabra. Unos dicen que, entre los leones, los cazadores eran las hembras: matan a su presa por estrangulación, mordiendo la garganta hasta la muerte. Otros, sostienen que los antiguos egipcios la llamaron Sheps-anj, «imagen viviente» o «estatua viviente»; luego dio sefanjes (sephankhes) y los griegos corrompieron el nombre egipcio.

Esfinge egipcia

No hay unanimidad sobre el origen de esfinge egipcia, incluso algunos dicen que se creó en un árbol sagrado que ardía en llamas en el templo de Ra. Además, su apariencia ha variado según las tendencias culturales del momento: femeninas o masculinas, aunque los griegos las apodaron androesfinges porque creían que era con rostro de varón. La esfinge era representaba con el cuerpo de un león echado sobre el vientre o sentada sobre sus cuartos traseros. Su cabeza solía tener los rasgos de un faraón, aunque también de un halcón, un carnero o de otro animal. Se colocaban a las entradas de los templos ya que creían que cobraban vida y lo protegían por la noche. Era una presencia benigna con ánimo de protección, incluso se podía pensar como un perro guardián. Además, les solían gustar los acertijos según cuenta la tradición.

Debido a que un león era un animal poderoso y representaba la fuerza, se convirtió en un símbolo de la realeza. A todos nos viene a la cabeza la gran esfinge de Giza, pero era costumbre verlas en las tumbas o, incluso, avenidas de ellas como la de Luxor. Además, más de un faraón fue representado mediante una esfinge incluidas faraonas como Hatshepsut o Nefertiti.​ Heródoto, el padre de la Historia, llamó a la esfinge egipcia androesfinge, con rostro de hombre y sin alas, para distinguirla de la griega. La androesfinge era inteligente, bondadosa  y fuerte; incluso sus garras podían matar a un hombre de un zarpazo.​ Incluso creó más clasificaciones mediante cabeza de cordero, Crioesfinge, que no era avispada y de naturaleza neutra; cabeza de halcón, Hieracoesfinge, de naturaleza malvada pero sin inteligencia. Además, había quien metía a la ginoesfinge, esfinge mujer, la más sabia que le encantan los acertijos y ayudaban a los viajeros a cambio de acertijos o información.

Esfinge griega

La esfinge griega se suele representar con cuerpo de león, incluso alado, y cabeza de mujer. Se han encontrado esfinges masculinas con barba en el griego primitivo; a lo mejor por influencia oriental. Según Apolodoro, era un monstruo con rostro y busto de mujer, patas de león, cuerpo de perro, cola de dragón y alas de pájaro.

El origen está discutido según la fuente. Según Hesíodo, es hija de la Quimera y de Ortro, el hermano de Cerberos; otros, por Equidna, ninfa con cola de serpiente, y el gigante Tifón. Sin embargo, para Plinio el Viejo, no tenía ascendencia divina, sino un animal que vivía en las zonas más remotas de Etiopía con un pelaje pardo rojizo.​

Con independencia de su divinidad o no, la esfinge griega representaba el infortunio debido a su naturaleza violenta. No era protectora como la egipcia: presagiaba mala suerte y muerte.

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Chronos – El auténtico dios del tiempo

Chornos es la personificación del tiempo, incorpóreo. En la mitología griega se dice que gracias a su unión con Ananké (diosas de la inevitabilidad) alrededor del huevo primigenio dieron lugar al material sólido y que a esta la dividieron en tres partes: tierra, cielo y mar, provocando así la creación del universo ordenado.

De esta forma Ananké y Chronos permanecen siempre unidos y conocidos como las fuerzas del destino y el tiempo, guiando la inevitabilidad en el curso de los cielos, y el inevitable paso del tiempo. Es por ello que son el origen y controladores de otros dioses futuros como el propio Zeus. Según la corriente órfica, su unión con Ananké también dio lugar a cuatro hijos: Caos, Éter, Érebo y Fanes. Estos también son considerados dioses primigenios, predecesores del origen de la vida. Existe el error de asociarlo con Cronos, el “dios del tiempo humano” y líder de los titanes, es por ello que también se comete el error de hacer referencia a Saturno como el dios romano asociado a Chronos, pero es en cambio a Cronos, a quien se le debe realizar la asociación. El problema recae en que al considerarse ambos “Dioses del tiempo”, tienen a indiferenciarse.

Este error podemos verlo referenciado en el Cuadro Saturno devorando a un hijo de Francisco Goya. En el cuadro Saturno devora a su hijo, pero no fue Chronos a quien se debe esta historia si no al titán Cronos. Casado con su hermana Rea, le fue revelado que sería uno de sus hijos el que le destronaría como gobernante de los dioses, así que tomó la decisión de devorarlos. Pero el último de ellos, Zeus, fue salvado por su madre y posteriormente resulto ser quien destrono a Cronos de su trono, rescato a sus hermanos de su padre, y se convirtió en el gobernante de los dioses. Podríamos decir que con el paso del tiempo ha sido más habitual asociar como dios del tiempo y Saturno a Cronos, y por tanto se ha unificado la utilización de ambos dioses (Chronos y Cronos) como uno solo. De hecho, en la figura mitológica del Padre Tiempo, que es la representación del tiempo en la cultura popular, su figura deriva del titán griego Cronos y va acompañado de la parca en muchas ocasiones que representa la muerte (la muerte sería la inevitabilidad si estuviéramos hablando de la representación inicial). También el planeta Saturno (al igual que el dios griego) es la representación en la astronomía de esta figura.

Es realmente complicado diferenciar y poder marcar una única línea histórica en la mitología griega, tanto en la historia del dios Chronos, como la de muchos otros dioses y mitos, debido a la multitud de tradiciones a su vez que existen de esta. No como ocurre en la mitología nórdica, donde las historias suelen ser más lineales y con pocos matices en sus versiones. Además, que se podría decir que esta primera, la griega, es mucho más extensa en personajes que su compañera nórdica. Desde las sendas del viento, trataremos de hacer escuchar estas historias, y que lleguen a conocerse. Porque toda historia y personaje que en ella aparezca merecen nuestra atención

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